
Rapunzel con su trenza larga, fue tomada de la mano, para ir a una papelería, en donde lo primero eligió fue un bolígrafo rosa con olor a cereza. Llegaba el final del mes y un nuevo color esperaba, el mejor día, aquel que siempre tuvo en su cabeza los huevos de la araña, llegó tarde de su recorrido y le entregó dos nuevos : uno blanco con olor a canguil y uno negro con olor a coca cola.
El papel blanco no los dejaba escribir y los demás se dieron cuenta del vicio, pero lo que nadie supo es que siempre esperaban a estar solos, para destapar alguna y oler la punta.
Empezaron a crecer y la utilidad alcanzó los bolígrafos con cartulinas negras, en las que todo ya se podía ver, la tinta se derritió en palabras que han podido inundar todo y que ya no pueden ser conservadas, por extrañas, por viejas, por perdidas, por desconocidas, negadas y condenadas al total olvido.
Va mi desesperación
Buscando hotel donde alojarse
Va preñada
De todo giro cada instante que no quita el sudor
En su ir y venir
La respiración
Es un salto a los detalles
Al viaje
Donde me esperas
Con señales para pervertir
La ocasión
Que nos sobre corazón
Entre el ruido de los baches
Para repasar la historia pagana
Que te acusa
De saber mas que mis lunas
Enemiga de la fortuna
Si me enreda en su cordura
Quiero ser otra vez
Una pausa en tu reloj
Con todo el amor del mundo, por el mejor año de mi vida.
Ja, el mundo que siendo tan pequeño, siempre nos queda grande.