Archivos de la categoría ‘Agenda’

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Aprendamos

2009/06/17

Hace tiempo que no cocinábamos asi que decidimos preparar mi pastel de cumpleaños con anticipación. Arranquè la pàgina del libro con la receta y al rato nos dimos cuenta de que iban a faltar ingredientes. Las soluciones no se hacen esperar y adquirimos lo necesario.

 He mezclado todo. ¿Trajiste el frasco?
Si lo metì sola en la bolsa, porque es muy poco probable que él hubiera querido.                                                                                                                                            En tus cinco centavos con ese frasco tengo yo mi centavo con el mìo, recuerda que las especias siempre se ponen como juntas y estas de acà creo que hasta tienen la misma familia.
Mmm…. no importa.
Claro que no importa, no importa y por eso pasa.

Oye vamos a cocinar algo salado esta vez.
Dale.
No encuentro nada y estoy enferma.
Hoy no me puedo acercar al horno.
Vaya, veo algunas cosas. Mi visión nocturna sorprende, hay un frasco conocido y brillante.
Mira ! Es el mismo ingrediente que quedó perfecto la última vez de tu cumpleaños! ¿ Te parece?
Creo que no tenemos experiencia en esto.
Todo nos queda muy caliente.

¿ Por què no intentar?
Es verdad. Aprendamos.
Si Aprendamos.
Pudiste prender el horno?
Si.
Que alegría . Me siento muy orgullosa de ti.


Cuando esta canciòn saliò nosotras tenìamos un añito de nacidas, pero ya sabìamos si.


 

Pisa el acelerador… que tengas suerte
Pisa el acelerador… no te despidas
Pisa el acelerador… vive tu vida
Pisa el acelerador… con entusiasmo
Pisa el acelerador… hasta el orgasmo
Pisa el acelerador… no te resistas
Pisa el acelerador… a la autopista
Pisa el acelerador… ven!, que te espera
Pisa el acelerador… la carretera

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Amanda llega con la lluvia.

2009/02/05

Los avisos, globos blancos de las historietas, revelan algo dentro de uno, escarnecen la incapacidad para comunicarme.

Lugares que son como espejos. Siempre me quedo en el muelle hasta el final. Un pañuelo, que se convierte en un par de feligreses y aparece en los kioscos para saciar la sed de paso, ahora en aeropuerto; revista Vogue y malboro rojo.

De ida y vuelta. El universo de silencio y sol, ahora vestida y con escándalo. La complicación simple, la línea y plenitud que involuntariamente puede funcionar de a dos.

Tocan la puerta del desconocimiento, la virtud del extraño que se presenta con un ejemplar de escudo: “La senda del perdedor”. El príncipe se regala otra conquista, se disfraza bien, en su plano de experimentado estratega, conoce la medida de nuevos orgullos, sabe esperar de falsos traumas, para ser el rey de los deseos pacientes.

En  la sorpresa, permitir mi menudeado compromiso de NO planes, NO futuros. Como guerrero sabes no titubear en mis viajes. Puedo ser Ilona y Larissa, la novela rosa que fué una olibligación de Puerto o ver Annie Hall y respasarla hasta el cansancio.

Pero jamàs olvidarlo y retornar cuando leo cosas como esta.

El suyo (que es mío) :

Chicas tranquilas y limpias con lindos vestido

Todas las que conozco son putas, ex putas,
locas. Veo hombres con mujeres
tranquilas, amables, los veo en los supermercados,
los veo caminando por las calles juntos,
los veo en sus departamentos: gente en
paz, a menudo horas o días de paz.
Todas las que he conocido son adictas a las pastillas,
alcohólicas, putas, ex putas, locas.
Cuando una se va
llega otra
peor que la anterior.
Veo tantos hombres con chicas tranquilas y limpias
bien vestidas
chicas con caras que no son lobunas
o predatorias.
“No traigan más una puta por acá”, les digo a
mis pocos amigos, “me voy a enamorar de una”.
“No podrías estar con una buena mujer Bukowsky”.
Necesito una buena mujer,
necesito una buena mujer,
más de lo que necesito una máquina de escribir,
más de lo que necesito a mi auto, más
de lo que necesito a Mozart.
Necesito tanto una buena mujer que
puedo saborearla en el aire, puedo sentirla
en la punta de mis dedos,
puedo ver veredas construidas
para que sus pies caminen,
puedo ver almohadas para su cabeza,
puedo sentir mi risa que espera,
puedo verla acariciando un gato,
puedo verla durmiendo,
puedo ver sus pantuflas en el piso.
Sé que existe
pero, ¿Dónde está ella en esta tierra
mientras las putas continúan llegando?.

Nuestro padre

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