Archivo de 12/01/10

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Entre Canibales

2010/01/12

El placer tiene colores de mundos distantes, intensidades, despues resulta que una ya no es una, descubres que puedes nadar en un desierto de torres, de multitudes preñadas.

Descubrí mi belleza mientras dormía, cuando ya la vida era nocturnidad desconfiada.
La piel podría confundirse, en mis ojos desprovistos de pureza, con luz que entraba desde el rincón, el aliento que sale hacia los muslos soñando con la ciudad de afuera. Para cuando me traslade con un giro pequeño, era tarde, porque mi cuerpo se había poseído del fantasma eterno del olvido; empezaba justo en la boca, regaba su fluorescencia aprovechando la curvatura de los hombros hasta llegar a los dedos, aquí lo detuve capturándolo en un suspiro de vientre, improvisado o premeditado, no importaba porque estaba justo en el comienzo, en el labio que levantó la sombra que me cuida.

Interminable fuego.
Dobles de mi
Triples de el

¿Amigos ? ¿Amantes?

En el exceso, los cuerpos encontramos las respuestas.
Diluirse, verterse hasta corromper el aire.

Mía: así te llamas.
¿Qué más harmonía?
Mía: luz del día,
Mía: rosas, llamas.
.
. . . .¡Qué aroma derramas
En el alma mía
Si sé que me amas,
¡Oh Mía! ¡oh Mía!
.
. . . .Tu sexo fundiste
Con mi sexo fuerte,
Fundiendo dos bronces.
.
. . . .Yo triste, tú triste…
¿No has de ser entonces
Mía hasta la muerte?

Mia, Ruben Dario,

de Prosas Profanas y otros poemas

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En todas partes

2010/01/12

 Hoy no hemos hablado, no hemos despotricado, no hemos peleado , ni me he renegado, no hemos hablado de nuestras familias de tu mama de tus hermanas, de mis padres y de mis tìas, de  mis abuelos.

Como  no nos hemos visto, no hemos fumado, no hemos tomado coca-cola, ni capuchino, ni ron , ni vodka, ni vino, no hemos hablado de lo mal que lo hicieron algunos, de lo mas o menos que lo hacen otros y de lo bien que lo hizo otro grupo.  Los romances que no calificaron y aquellos para los que no calificamos

Hoy no ha sido nuestro día y al parecer serán estos los días, hoy he sentido que así  sin esa comunicación constante que exige nuestra amistad, sin ese sosiego y desasosiego se hace difícil todo.  Mañana, donde nos coja el día, donde nos toque, vaso de lo que sea por medio tendremos seguro una nueva vida para contarnos, mañana el romance de hace siglos será el último, mañana juntas sonreiremos a alguien o rechazaremos  invitaciones, sentiremos pereza y bostezaremos frente al televisor o saldremos a la calle para los relajos inéditos.

El año pasado me pediste que hiciera una promesa y no estaba lista.

Este año la  hago pública:

Te prometo que volveremos al embrujo y que el corazón de matasarno  quedara atrás. Que desempolvaremos a Aznavour, Adamo, Edith Piaf.

Te extraño para colocarnos la medalla, mi amiga.

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Tokio Blues

2010/01/12

 

En diciembre del 2007 estábamos en distintos lugares, fotos intercambiadas, yo en medio del océano y ella en el centro de la antigua capital del imperio Inca. Para los primeros días de enero llego como una mas de la familia a visitarme a casa y en medio de cajas de cerveza empezamos a hablar y hablamos de una novela.

Volé al continente para los carnavales agarramos rumbo Salinas, después de la ” Casa de Roy” terminamos en la playa a las 5 am escuchando el celular y huyendo de unos presta-diario. En ese viaje embarque a mi hermana Europa y debía volver a Galápagos, no estaba en ” my best” y había tomado la política de no hablar con nadie, este silencio incluía cruelmente a la persona con quien comparto la narrativa toxica que nos deja el amor y odio, recibidos y propinados.

El día del último café en la ciudad insistió con la novelita y yo le dije que era una “postmoderna” por leer a un japonés que no es Mishima, insulto inventado por nosotras, a lo cual ella me respondió con otro término del mismo linaje diciéndome cristiana. La distancia creció.

El día en que terminó de leer el libro yo estaba de guardia en el Hospital Provincial y recibí una llamada a las 2 am, con voz entre cortada me dijo algo del bosque.

Hemos molestado mucho con esto de la literatura. En Cien Años de Soledad apareció el término acuñado hasta hoy e iniciador de discusiones sobre que es y no es macondiano. Yo siempre fui Remedios y la Erika Amaranta.

En el descalabro de Rayuela, la cual bien debe quemarse después de leer, con los 18 ya encima, no hubo problemas porque nadie quería ser Lucía. El rechazo hacia “la maga” sigue incierto, tal vez porque nadie quiere ser un personaje al que se le riega el jarabe de la cuchara y ” hacer literatura”.

Hace poco más de un mes aburrida encontré un libro verde en el estante y decidí abrirlo, a la media hora nos comunicamos y le dije: ¡Mira pórtate bien que después te hago como Kizuki! Ciertamente no confiaría en nadie, sé quién es Kizuki y se serlo.

Me contó que tuvo miedo los meses de mi silencio. Me contó que apretaba los dedos en las páginas para que no me suicidara. He pensado que pude haber muerto en aquel momento. He pensado que mi amiga pudo haber muerto en otros tantos.

Lo duro que puede ser vivir, vernos en uno y otro tiempo vulneradas. Incontables los momentos en he secado su nariz y despejado su frente. Infinitos los momentos en que me ha sacado de la cama para estirar un vaso de agua o un café.

Una noche cualquiera ya estaba lista para desnudar a Watanabe en el lugar de turno, de quien intentamos sus aventuras con Nagasawa.

Hoy con el temor y el riesgo que esto lleva, me propongo traicionar a toda las novelas, Tokio Blues pone una raya en seco sobre los personajes femeninos con Naoko, muerta en el bosque , en la descripción siniestra, que es con la que algunas veces hemos vivido, invisible a los ojos que no identifican el silencio. Se puede caer en el despeñadero de la nada, en los límites de la frescura, en el pulso insoportable del peinado nuevo, la falda corta, las borracheras, son razones de peso para amar a Midori.

Es este un acuse de disculpas para mi mejor amiga Erika Espín por no haber prestado atención aquella noche y la recomendación de una de las mejores cosas que he leído en mi vida.

Entonces abrimos el abanico en lo que la felicidad puede significar para personas como nosotros y por eso acogimos a la Rina con su pequeña edad, quien devoro las letras y entro en el clan este de “Las lechugas hidropónicas” frescas como nadie, recién sacadas de la vitrina.

Y, de pronto nos toca ir hasta el Japón. Aunque ya hemos viajado demasiado.

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